Encerrar el movimiento, activar el cuerpo: arquitectura entre coreografía y cinética
Desde sus orígenes, la arquitectura ha sido entendida como el arte de encerrar el espacio , de construir límites que protegen, contienen o aíslan. Pero si miramos desde el cuerpo, esa definición se revela insuficiente. El cuerpo humano no es una entidad estática : habita a través del movimiento, atraviesa, gira, recorre. Y cuando el cuerpo se mueve, el espacio cobra sentido. Así, la arquitectura no solo protege: coreografía . Como señala Juhani Pallasmaa, “la experiencia arquitectónica no se reduce a una imagen visual, sino que involucra todo el cuerpo, todos los sentidos, y se despliega en el tiempo” (Pallasmaa, 2006). Habitar no es simplemente estar: es un proceso activo. Es vivir el espacio desde el desplazamiento, desde la tensión entre el cuerpo y el límite. Esa tensión ha sido explorada de distintas maneras. Para Le Corbusier, la promenade architecturale —ese recorrido espacial coreografiado a través de planos, giros, rampas y secuencias— era esencial. La arquitectura no es una ...