LA CRITICA A LA ARQUITECTURA
LA CRITICA A LA ARQUITECTURA
ARQUITECTO VS ARQUITECTURA, EL EGO COMO IDEA REGENTE DE DISEÑO
Desde Vitruvio hasta contemporáneos, la arquitectura se ha pensado como una unión de firmeza, utilidad y deleite, resulta ser un arte impecable acerca de abstracción y sentidos. Sin embargo, el ego del arquitecto, usualmente cargado de arrogancia, puede generar estructuras frágiles social y profesionalmente, quienes padecen de este germen, resultan no esta atados al proyecto, sino mas bien a sus propios sentimientos egoístas, Ese desapego derivado del ego, resulta en proyectos donde la visión queda solapada por la soberbia o la desconexión emocional, perjudicando a colaboradores que sufren su imposición.
Muchas ideas arquitectónicas nacen desde ideales bellos, hermosos. Sin embargo, como señala Koolhaas, incluso cuando sus propuestas son radicalmente innovadoras (como su idea para el Hermitage), su trato con colegas puede ser impaciente y autoritario, esa prepotencia aplasta las contribuciones colectivas, y convierte ideas potencialmente brillantes en fracasos. Koolhaas demuestra que su exigencia de perfección y control rígido puede tensionar la ejecución, el considera que todo debe manejar con cierto nivel atención cercano a la perfección, decía ¨hazlo perfecto y el juego habrá acabado, a pesar del resultado final, el proceso se vuelve tóxico y arrasa con la colaboración eficaz, Contraponer ese papel del arquitecto con la arquitectura misma es insistir en que las ideas arquitectónicas son ideales interpretaciones del mundo: Delville define el arte idealista como la manifestación de la belleza espiritual equilibrada entre ideas, forma y técnica. Vitruvio supuso la arquitectura como firmeza, utilidad y deleite, un equilibrio de durabilidad, funcionalidad y belleza, entonces podemos apreciar un patrón, donde los ideales de la arquitectura, sobre los cuales se cimienta, pueden llegar a ser contrarios a los de sus ¨ejecutores¨, tomada esta ultima palabra en sus amplios sentidos, ya que si bien los arquitectos son quienes proveen de arquitectura, son también ellos quienes la arruinan, Frank Lloyd por ejemplo afirmaba que La arquitectura es el triunfo de la imaginación humana sobre los materiales, los métodos y las persona afirmaba que es ese marco mágico de la realidad, sin embargo es en este justo punto donde se generan contrariedades, ya que al momento se contrastar lo anteriormente dicho con la realidad podemos notar como estas ideas son pisoteadas; es entonces la arquitectura hipócrita?, lo mas correcto de afirmar es que no, ya que la arquitectura en si esta bien, al menos lo que presuponemos que esta representa. Walter Gropius afirmaba ¨La buena arquitectura debería ser una proyección de la vida misma¨ tanto estos ideales, como los anteriormente citados, aunque utópicos, reflejan que la arquitectura en sí misma es hermosa, completa, y capaz de elevar la experiencia humanas, sin embargo y aunque el arquitecto idealmente canaliza esas ideas hacia el mundo físico, su ego se convierte en obstáculo, destruye lo que busca cultivar. Mientras la arquitectura como arte promueve armonía, función, belleza y elevación, el arquitecto egoísta impone su vanidad, reduciendo el ideal a vano espectáculo o ejercicios de poder personal el correcto matiz de la arquitectura sin embargo, exige humildad y precisión
ejemplos palpables de esto hay miles, momentos donde la búsqueda por una estética se sobrepone a la funcionalidad, por ejemplo, Santiago Calatrava, en el Palau de les Arts, en valencia, si bien creo un proyecto que deslumbraba con formas expresivas, resultaron ser trasladadas a segundo plano al apreciar los defectos que trajo con sigo, para empezar el costo final fue de 382.5 millones de euros, lo cual excedió por mucho el presupuesto estimado, que resultaba ser de tan solo 84 millones, uno podría pensar que estos sobrecostos serian en pro de un mejor resultado, sin embargo para este caso, fue derivado de las exigencias estéticas imposibles de rechazar del propio arquitecto, si bien este proyecto debería estar centrado en el disfrute y la conservación de las artes, esto no se lleva acabo eficientemente, ya que este, no cuenta con los suficiente elevadores y las distancias a recorrer resultan largas e innecesarias si se hubiesen planteado centradas en quien debe habitar el espacio, otra muestra de esto pueden ser cosas como la inundación en 2006 de la plataforma de la sala principal, o peor aun, lo sucedido en el 2007, donde las lluvias torrenciales inundaron el conjunto, arruinando el material técnico y artístico que estaba expuesto en el, generando un costo de 16.7 millones de euros, tan solo en reparaciones, pero lo peor de todo ha sido sin lugar a dudas el desprendimiento de los trencadis (mosaicos realizados con fragmentos cerámicos unidos con argamasa) los cuales estaban ubicados en la fachada principal del proyecto, algo que fue evidenciado meses atrás de la falla, el abombamiento podía ser fácilmente percibido, el mortero resulto insuficiente para sujetarlo, resultando en un peligro para los transeúnte, la portavoz adjunta de Compromís, Mónica Oltra, denuncio estos hechos, y solicito al gobierno que diera directriz a la dirección de la obra, motivo por el cual tuvo que ser cerrado al publico durante las reparaciones, si bien estos problemas podrían ser derivados de una mala gestión o un mal trabajo realizado por los encargados, pero, lo cierto es que en realidad esto sucedió ya que se buscaba usar los trencadis como medio para ocultar las señales de soldadura en las placas metálicas con las que fue moldeada la fachada, una decisión meramente estética y fácilmente solucionada por medios mas seguros, una solución impráctica que resulto extremadamente costosa, tanto por el precio del material como por el mantenimiento necesario, la cereza del pastel, al final, resulta ser que este tipo de problemas de mala calidad constructiva, son habituales en la obra de Calatrava
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