Significado del habitar en la Iglesia de Nuestra Señora de la Coronación de Miguel Fisac: Luz, materia y vacío.
La Iglesia
de Nuestra Señora de la Coronación, construida entre 1957 y 1960 en Vitoria,
España, fue diseñada por el arquitecto, urbanista y pintor español Miguel
Fisac. El proyecto surgió de un encargo del obispo de Vitoria, quien buscaba
encargar iglesias a arquitectos jóvenes y modernizar los templos tanto
arquitectónica como litúrgicamente, otorgando mayor protagonismo a la asamblea
de fieles. La concepción de Fisac para esta iglesia es la culminación de un
camino que exploró desde 1953, ensayando espacios convergentes hacia el altar
mediante la división diagonal de rectángulos.
El diseño
del templo se centra fundamentalmente en dos puntos clave que preocupaban al
arquitecto: el tratamiento de la luz y la ubicación de los fieles. Fisac
buscaba "crear un trozo de aire sagrado en el que el hombre sintiera
deseos de acercarse a Dios". Esta intención de dotar de un fuerte
contenido espiritual al espacio resuena profundamente con la filosofía de
Martin Heidegger sobre el habitar y el construir.
Para
Heidegger, habitar es la forma fundamental de ser de los mortales en la tierra.
Construir es, en sí mismo, un modo de habitar. Sin embargo, levantar edificios
es una forma de construir que no es sinónimo de habitar, sino que lo
posibilita. Un edificio, para Heidegger, se convierte en un lugar que reúne el
Cuaternario: la tierra, el cielo, lo divino y los mortales. El verdadero
construir cuida y preserva el Cuaternario. En la Iglesia de la Coronación se
refleja de idea de preservar este elemento mediante estos elementos.
- Los mortales: La disposición
de los fieles en abanico hacia el altar y la
idea de un gran espacio único y sin discontinuidades para la congregación
reflejan la centralidad de la experiencia humana en el diseño.
- Lo divino: El altar como
foco principal, el baptisterio y la capilla del Santísimo son elementos
que consagran el espacio a lo divino. La luz indirecta del altar, que
recibe la luz del norte, crea un ambiente místico y simbólico,
trascendiendo los límites materiales.
- La tierra: El muro estático
hecho de mampostería de piedra caliza, ancla el edificio a la tierra,
proporcionando densidad y rugosidad.
- El cielo: El tratamiento de la luz es muy importante para Fisac. La iglesia funciona como un "enorme amplificador de luz". La luz del oeste entra filtrada y cálida por el muro de mampostería, mientras que la luz indirecta del norte ilumina el altar. La cubierta ascendente hacia el altar y las pequeñas aberturas cenitales dirigen la mirada hacia el cielo y lo trascendente.

La
contraposición de dos muros es la idea generadora del diseño:
- El muro dinámico: curvo, liso,
blanco, sin interrupciones, que conduce la mirada hacia el altar.
Simboliza lo divino, lo inmensurable.
- El muro estático: recto, de
mampostería vista, con aberturas que agrupan elementos programáticos como
el baptisterio, capillas y el vía crucis. Simboliza lo humano, lo medible.
Esta oposición y diálogo entre los muros crea un espacio de gran fuerza
dramática y movimiento.
El método
de diseño de Fisac se articula en torno al propósito, el lugar, la técnica y el
"No sé qué" referido a la
"visión de la relación y de la proporción que convierta lo que hasta este
momento es una construcción técnicamente correcta en una obra de arte".
Esta búsqueda de una unidad sintética que va más allá de lo meramente funcional
o técnico es lo que le permite al arquitecto dotar de contenido espiritual al
espacio. Esta cualidad intangible, que surge de la capacidad del arquitecto
para sintetizar opuestos es la que permite que la iglesia trascienda la mera
construcción para convertirse en un lugar de auténtico habitar heideggeriano,
donde lo sagrado se manifiesta.
La obra de
Miguel Fisac en la Iglesia de la Coronación también puede establecer
paralelismos con las ideas de Eduardo Chillida, un escultor conocido por su
exploración del espacio y el vacío a través de la masa y la materia, compartía
una preocupación por cómo la forma define y es definida por el espacio.
- Escultura del espacio: Chillida a menudo hablaba de esculpir el vacío y de cómo sus obras definían un espacio circundante. En la iglesia de Fisac, los muros dinámicos y estáticos no son meras superficies delimitadoras, sino elementos escultóricos que modelan activamente el espacio interior, dirigiendo la mirada y creando una experiencia de movimiento y ascenso. La tensión entre el muro curvo y el recto genera un volumen fluido que recuerda la interacción de Chillida entre el sólido y el hueco.

- Materialidad y contraste: Chillida celebraba las cualidades intrínsecas de sus materiales. Fisac, de manera similar, utiliza el contraste material entre la mampostería rugosa del muro estático y la superficie lisa y blanca del muro dinámico, no solo por su función estructural o luminosa, sino por sus cualidades táctiles y visuales inherentes, enriqueciendo la experiencia espacial.

- Luz y sombra como elementos
constructivos: Para Chillida, la luz y la sombra eran esenciales para
revelar la forma y el volumen. Fisac lleva esto a una escala
arquitectónica, usando la luz no solo para iluminar, sino para definir las
diferentes zonas de la iglesia y el camino espiritual hacia el altar. La
iglesia se concibe como un amplificador de luz, lo que subraya el papel
activo de la luz en la conformación del espacio, una idea afín a la
sensibilidad de Chillida por la interacción entre la obra y su entorno
luminoso.
- Búsqueda de lo intangible:
Ambos artistas compartían una búsqueda de lo trascendente o lo inefable a
través de sus formas materiales. El "No sé qué" de Fisac es
análogo a la búsqueda de Chillida de ese "algo más" que sus
esculturas, a través de la forma y el vacío, logran sugerir sin nombrarlo
explícitamente. Es la intuición de una dimensión espiritual o metafísica
que la obra de arte es capaz de evocar.
En
síntesis, la Iglesia de Nuestra Señora de la Coronación de Miguel Fisac, a
través de un meticuloso control de la luz, el contraste de materiales y la
escultura del espacio con sus muros dinámicos y estáticos logra crear un
"lugar" heideggeriano que reúne el Cuaternario, invitando a los
mortales a una experiencia de habitar sagrado. La búsqueda del "No sé
qué" de Fisac subraya la dimensión artística y espiritual de su obra,
resonando con la profunda exploración del espacio, la materia y lo intangible
que caracteriza la obra de Eduardo Chillida.
Karoll Sofia Rojas Arévalo
Referencias
ArchDaily. (s.f.). Clásicos de arquitectura: Iglesia de Nuestra Señora de la Coronación / Miguel Fisac. ArchDaily. Recuperado de https://www.archdaily.co/co/02-263607/clasicos-de-arquitectura-iglesia-de-nuestra-senora-de-la-coronacion-miguel-fisac/51a2a775b3fc4b39ee0000e9?next_project=no
Eduardo Chillida. (s.f.). Obras del artista. Galería BAT. Recuperado de https://galeriabat.com/es/shop/artista/eduardo-chillida
Fisac, M. (s.f.). Iglesia y centro parroquial de Nuestra Señora de la Coronación. Fundación Fisac. Recuperado de http://fundacionfisac.com/iglesia-y-centro-parroquial-de-nuestra-seora-de-la-coronacion/
Fisac, M. (s.f.). Iglesia de la Coronación [PDF]. Scribd. Recuperado de https://es.scribd.com/document/150514531/Miguel-Fisac-Iglesia-de-la-Coronacion-pdf
Heidegger, M. (1951). Building Dwelling Thinking [PDF].

Este análisis de la Iglesia de Nuestra Señora de la Coronación muestra cómo la arquitectura puede ir más allá de la función o la técnica, y convertirse en un verdadero espacio de habitar, en el sentido que plantea Heidegger. Me parece interesante cómo Miguel Fisac logra materializar ideas tan abstractas como lo divino, lo humano, la tierra y el cielo, a través del manejo de la luz, la disposición del espacio y la elección de los materiales.
ResponderEliminarLa contraposición entre el muro curvo (lo divino) y el muro recto (lo humano) no solo organiza el espacio, sino que genera una disposición que guía al cuerpo y a la mente hacia lo que va más allá. La forma en que la luz se convierte en un material arquitectónico también me causó interés, porque deja de ser solo iluminación y empieza a convertirse en experiencia y atmósfera.
De igual forma, me pareció muy acertada la relación que se establece entre la arquitectura de Fisac y las esculturas de Chillida. Entender que ambos, desde disciplinas distintas, trabajan el vacío, la materia y la luz como medios para revelar algo intangible, ayuda a entender cómo el espacio puede ser esculpido no solo por lo que se construye, sino también por lo que se deja vacío.
Opino que el texto trabaja de manera acertada el como se revela la luz, la materia y el vacío para crear un espacio donde se manifiesta lo sagrado, la relación entre los conceptos de Heidegger sobre el habitar y la construcción, y la ejecución formal y espiritual de Fisac, está articulada con claridad, mostrando que la arquitectura puede ser algo más que función y forma: puede ser lugar de aparición, de revelación, me parece que el paralelismo con Chillida refuerza esta lectura, situando la obra de Fisac dentro de una poética espacial donde lo lleno y lo vacío, lo humano y lo divino, la materia y la luz, dialogan para generar una experiencia trascendente, lo que me lleva a la pregunta: ¿Puede la arquitectura, como la escultura o la poesía, llegar a tocar lo inefable, y si es así, qué condiciones son necesarias para que un espacio construido se convierta en experiencia espiritual?
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