Memoria corporal y color en la Casa Gilardi de Luis Barragán
Memoria corporal y color en la Casa Gilardi de Luis Barragán
Sergio Tovar
Curso Crítica de la Arquitectura – Prof. Carlos Naranjo
Universidad Nacional de Colombia
2025‑1
Introducción
Durante mayo profundizamos en la obra de Luis Barragán, Jan Patočka, Jorge Oteiza, Álvaro Siza, Dalibor Vesely y Antony Gormley, explorando cómo sus ideas y obras interpelan el cuerpo y el espacio. Barragán, a través de su arquitectura emocional, crea espacios que dialogan directamente con la percepción sensorial del cuerpo. Patočka y Oteiza abordan la corporalidad y la ausencia en el espacio mientras Siza, Vesely y Gormley reinterpretan corporalidad, silencio y reciprocidad colectiva. En este texto analizaremos la Casa Gilardi (1975‑77), última obra importante de Barragán, como espacio de encuentro interdisciplinar entre teoría fenomenológica y arquitectura vivida.
Casa Gilardi
Ubicada en un terreno estrecho de la colonia San Miguel Chapultepec, Tacubaya, Barragán se enfrenta al reto de una parcela de 10×36 m con medianeras a ambos lados tiene los siguientes elementos clave:
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Árbol de jacaranda sobreviviente en el patio central: condiciona el diseño, articula luz, aire y presencia orgánica.
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Piscina interior, protagonista visual y sensorial, integrada al comedor, refleja luz y color, difuminando límites entre interior/exterior.
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Uso del color como estructura perceptiva. El rosado, azul, amarillo son filtros sensoriales que cambian con la luz, evocando a Reyes Ferreira y Goeritz.
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Secuencia espacial: del acceso sencillo, al recorrido ascensional (escalera flotante), al corredor en penumbra amarilla, hasta el estallido cromático de la piscina, se favorece una progresión corporal de descubrimiento.
Experiencia corporal: geografía del cuerpo
Desde el umbral, el espacio invita a una desaceleración física y mental. Cada escala, textura y transición gestiona un estado corporal específico. La escalera sin barandal, flotante y luminosa, desafía el equilibrio y despierta la conciencia motriz.
El corredor amarillo evita vistas directas y favorece la percepción táctil de la luz tamizada: el cuerpo siente calidez y recogimiento.
Al llegar al conjunto piscina‑comedor, el cuerpo explota en un espacio expandido, acuático y vibrante: aquí convergen horizontes simbólicos, vegetales, domésticos y sociales, como diría Patočka.
Relaciones con los demás referentes del mes
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Barragán y Siza comparten la producción de “atmósfera corporal”, aunque Siza lo hace con horizontes de paisaje y escala pública (como en Piscinas de Leça).
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Vesely y Patočka coinciden en la rematerialización del espacio como expresión simbólica: el árbol y la luz en Gilardi hablan de esa intención.
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Gormley, con su exploración escultórica del cuerpo en el espacio, encuentra en Barragán una dimensión análoga: la piscina y el árbol son cuerpos no humanos que dialogan con el cuerpo humano encarnado.
Figura 1. Vista del patio central con el jacaranda y la piscina interior, Casa Gilardi, Tacubaya, Ciudad de México.
Un cuerpo planta y uno acuático dialogan con el cuerpo humano en un espacio intersticial de color y luz.
Fuente: ArchDaily. (s.f.). AD Classics: Casa Gilardi / Luis Barragán. https://www.archdaily.cl/cl/02-123630/clasicos-de-arquitectura-casa-gilardi-luis-barragan
Conclusión
Casa Gilardi representa la culminación de una sensibilidad arquitectónica que entiende el espacio como memoria corporal, emoción y entorno. El recorrido no solo se ve, se vive: cada umbral detiene el pulso, cada color modula el estado mental, cada superficie propicia una detención del cuerpo para percibir y habitar.
Desde abril hasta mayo, el cuerpo arquitectónico se despliega en mundos interrelacionados: desde lo geométrico y racional, hasta lo poético, lumínico y emocional. En este proyecto convergen las ideas de Merleau‑Ponty, Patočka, Oteiza y Vesely, traducidas en una arquitectura que no solo se observa, sino que se habita con el cuerpo.

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