La dimensión topológica en la obra de Paulo Mendes da Rocha
La topografía es uno de los elementos que afectan de manera directa la concepción arquitectónica. Es un aspecto que está antes de que el edificio sea concebido en lo absoluto, antes de que el primer plano sea dibujado, la topografía es un elemento que precede a todo ejercicio arquitectónico.
El arquitecto y teórico David Leatherbarrow propone una lectura topológica de la arquitectura, no como una capa sobre la cual la arquitectura empieza a ser, sino como un elemento que puede anticipar uno o varios fragmentos de los espacios, así como una relación directa con el tiempo y la finitud humana, esto lo explica como la heterogeneidad en forma de mosaico, entendiendo que la topografía permite la agrupación de varios fragmentos.
Desde esta perspectiva la topografía no se trata de un tema de materialidad, es el vínculo entre la forma y las actividades que se dan en estos espacios, de la manera en la que el ser humano manipula el territorio para dotarlo de actividad, así como la capacidad de este de contener la actividad prevista, asimismo hay que tener en cuenta que la topografía no es única y exclusivamente un agente tangible, sin embargo sí es perceptible, por lo tanto la topografía no es exactamente lo que ya está, no necesariamente, es un aspecto perceptible.
El aspecto perceptible de la topografía es reforzado con la interpretación de Leatherbarrow, planteando que no es forma ni tierra, la topografía no se puede dotar de la interpretación que se da a la arquitectura en términos formales, ya que presenta un aspecto completamente distinto al de la arquitectura, porque la topografía no queda como un elemento diseñado como la forma arquitectónica, sino que existe por sí sola, es un elemento latente, con potencial y presenta intencionalidades, la primera que se presenta de forma pasiva, y es aquella que se encuentra en condiciones sin diseñar, y la otra es asertiva, dada para condiciones diseñadas.
La obra del arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha ofrece una interpretación particularmente rica de esta lectura topológica. Para él la topografía es una herramienta proyectual, hace del territorio un carácter meramente espacial, manipula la topografía y la comprende como un elemento más de sus proyectos, no como una situación que no se puede cambiar.
A lo largo de la obra de Paulo Mendes Da Rocha se pueden ejemplificar los distintos puntos de Leatherbarrow, ya que su obra tiene un desarrollo topológico a partir de distintas perspectivas según la necesidad del proyecto y del programa, el primer punto de Leatherbarrow, la relación figura fondo, se puede evidenciar en la Casa Butanta, proyecto construido por el año 1964. La edificación cuenta con dos taludes en los costados de la vivienda, que en altura dan al apartado elevado de la vivienda, ya que esta cuenta con todo el programa de esta en su segunda planta, es una continuidad establecida entre la topografía y la vivienda, mientras que los servicios se encuentran completamente ocultos por estos taludes.
El segundo punto de Leatherbarrow también se encuentra en la Casa Butanta, por la diferencia de actividad que hay entre lo que se encuentra enterrado entre los taludes y la vivienda que emerge de estos y se beneficia de la aparición de estos, sirviendo de separación con la calle y dotando de actividad particular en la primera planta, ya que en esta al encontrarse el servicio de la vivienda sirve a la segunda planta, la vivienda de igual manera que la topografía la beneficia, en este caso la topografía tiene una intencionalidad definida, así como articula distintas bases en un sentido vertical.
El tercer punto de Leatherbarrow se puede evidenciar en la plaza del patriarca, es una intervención del arquitecto durante los años 1992 al 2002, donde el arquitecto plantea un pórtico de metal con una gran placa de metal suspendida que da paso a una estación de metro, el tratamiento topológico se encuentra en la gran placa de metal suspendida que que es un umbral entre la plaza y la estación, una demostración de que la topografía no son los materiales ni la tierra, en este caso es un espacio de transición, un umbral entre ambas actividades, el carácter inteligible de la placa metálica plantea una continuidad en el territorio, mientras relaciona directamente el cielo y la tierra, mientras contiene al habitante.
Los cuarto y quinto punto de Leatherbarrow se encuentra de manera consistente a lo largo de la obra del arquitecto Paulo Mendes da Rocha, porque sus proyectos se basan en construir sombra sobre la cual se la da continuidad al territorio, en algunos casos la topografía es asertiva, lo cual quiere decir que está para las condiciones diseñadas, como lo puede ser el ejemplo de la Casa Butanta o el Pabellón de Brasil en la expo internacional de Osaka en 1970, sin embargo dentro de la arquitectura de Paulo Mendes Da Rocha no hay proyectos donde no use la topografía para las condiciones no diseñadas, siempre hay alguna estrategia en la que afecta la topografía de alguna manera, puede que sea artificial o a partir de excavaciones o taludes, sin embargo siempre afecta la topografía para servir su arquitectura.
Conclusión
La interpretación topológica de la topografía de Leatherbarrow nos permite un nuevo lente sobre el cual revisar la obra del arquitecto Paulo Mendes Da Rocha, así como su uso de la topografía permite entender las distintas relaciones que hay entre esta condición natural que ya está dada y la intervención humana, comprendiendo que la topografía no es una manta sobre la cual se ubican los proyectos, sino que este permite tener una variedad de condiciones y nutrir al proyecto de diversas maneras.
Coincido en que la obra de Paulo Mendes da Rocha nos revela que la arquitectura puede alcanzar una profundidad significativa cuando se comprende como una práctica que nace del cuerpo y para el cuerpo. La topografía se vuelve entonces un recurso fundacional: no es el punto de partida técnico, sino el dispositivo sensible que articula el espacio y que permite que el cuerpo humano encuentre sentido en su habitar.
ResponderEliminarEste tipo de arquitectura no busca imponer una forma, sino propiciar condiciones. No construye objetos, sino situaciones espaciales que transforman el terreno en lugar, y el lugar en experiencia. Mendes da Rocha proyecta como si caminara con el habitante desde la primera línea de dibujo, reconociendo que cada pendiente, cada sombra, cada umbral, puede ser una extensión del cuerpo que vive, respira y transforma el espacio.