La Arquitectura como Imitación Esencial y Anacrónica

La Arquitectura como Imitación Esencial y Anacrónica

Cuerpo y Espacio, Crítica de la Arquitectura
Brayan Santiago Cuellar Molina

La arquitectura ha sido tradicionalmente comprendida como un arte proyectual ligado a su tiempo, una respuesta técnica y estética a las condiciones contemporáneas. Sin embargo, esta mirada puede resultar limitada si se ignora que toda obra arquitectónica surge no desde la invención absoluta, sino desde un proceso profundo de imitación, reinterpretación y resonancia con lo ya existente. Esta imitación no se trata de copiar formas ni replicar estilos, sino de capturar la esencia—el noúmeno—de lo que ha sido. En este sentido, la arquitectura deviene anacrónica: es decir, produce una continuidad en el tiempo que la desvincularse de las restricciones cronológicas y le permite integrase en una memoria cultural y material más amplia. El proyecto Therme Vals de Peter Zumthor en Suiza constituye un ejemplo paradigmático de esta postura: una obra contemporánea que no busca parecer antiguo, pero que vive en diálogo profundo con la historia, la tierra y la tradición constructiva.

Entender la arquitectura como una forma de imitación esencial implica reconocer que el arquitecto no crea desde la nada, sino que actúa como un intérprete del lugar, del clima, del paisaje y de los modos históricos de habitar. Esta actitud se acerca a la noción filosófica del noúmeno, aquello que no se puede percibir directamente, pero cuya presencia se intuye como estructura oculta de lo real. En arquitectura, el noúmeno de una forma ancestral no es su imagen visible, sino su lógica interna, su razón de ser, su relación con el medio y la vida humana.

Peter Zumthor adopta esta posición con radical honestidad. En su proyecto Therme Vals (1996), lejos de imponer un lenguaje moderno o monumental, el arquitecto suizo se sumerge en el lugar, en el valle de Vals, en los Alpes suizos, y en su historia constructiva. El edificio no se limita a integrarse con el entorno: proviene de parte de él. La termal se construye con 60,000 bloques de cuarcita local, cuidadosamente apilados, evocando la tradición de los antiguos establos de la región de Graubünden, que eran edificaciones semi-enterradas utilizadas para resguardar alimento y ganado de las inclemencias climáticas. La referencia no es directa, sino analógica y esencial: la arquitectura protege, guarda calor, genera sombra, resiste el paso del tiempo, se hunde en la tierra como lo hacían aquellas estructuras.

Del mismo modo, Zumthor recoge la lógica tectónica de los techos de piedra empleados en las construcciones alpinas. En su proyecto, el techo no se convierte en un gesto aislado, sino en una respuesta tectónica unificada que sigue las lógicas del peso, del agua y de la nieve. Esta reinterpretación no pretende representar el pasado, sino mantener viva su razón de ser, trasladándola a un nuevo programa, el de un balneario, sin romper con la memoria constructiva del lugar.

Además, la organización espacial de las Termas de Vals se plantea como una analogía al paisaje mismo: el conjunto de espacios termales se distribuye como si fueran rocas flotando en un lecho de agua, aludiendo al modo en que el río Valser Rhein serpentea entre las montañas. El usuario no recorre un pasillo tradicional, sino que se desplaza entre bloques que imitan la fragmentación geológica del valle. El resultado es una arquitectura que no representa la montaña, sino que se comporta como una montaña: densa, mineral, sombría, perforada por luces cenitales que actúan como fisuras tectónicas.

La capacidad del arquitecto para transformar referencias vernáculas en estrategias arquitectónicas es la clave para que la obra no sea un capricho estilístico, sino una reinterpretación con valor propio. Así, la arquitectura se hace anacrónica, no por estar fuera de su tiempo, sino por prolongar el tiempo, por incorporar capas de sentido y resonancia que trascienden el presente. Zumthor no replica los antiguos establos ni los techos de piedra: recoge su esencia—su noúmeno—y lo proyecta hacia el presente, generando una obra que parece haber estado ahí desde siempre.

Este modo de operar resiste tanto a la historia como a su función abstracta. No se trata de mirar al pasado con nostalgia, sino de mirar profundamente al presente con conciencia histórica, reconociendo que los materiales, los climas, los modos de habitar y construir son parte de una continuidad. Por eso, la arquitectura no debe ser completamente nueva, sino reconocible y cargada de memoria.

En conclusión, pensar la arquitectura como una forma de imitación esencial es una postura que reivindica la inteligencia del contexto, la sensibilidad hacia la historia y la profundidad del habitar. La obra de Peter Zumthor en Vals lo demuestra con claridad: no hay invención radical, pero sí hay profundidad proyectual. La arquitectura anacrónica no es aquella que rehúye el presente, sino aquella que lo extiende hacia lo que ya ha sido y lo que aún podrá ser, reconociendo que construir es también escuchar, interpretar y dar forma a lo que el lugar ya contiene.


Carlos Naranjo. (2025). Peter Zuymthor [Conferencia]. Universidad Nacional de Colombia.

Chafe, E. (n.d.). Phenomenal vs Noumenal Realm. Universidad de Texas at Austin. Recuperado de: https://www.laits.utexas.edu/tristan/noumenon.php

Peter Zumthor, Therme Vals. ArchDaily. Recuperado de: https://www.archdaily.com/958576/ad-classics-therme-vals-peter-zumthor

Peter Zumthor – Thermes de Vals. Fundación Arquitectura Contemporánea. Recuperado de: https://www.arquitecturacontemporanea.org/peter-zumthor-therme-vals/

Comentarios

Entradas populares de este blog

DONDE EL CUERPO NO HABITA: ARQUITECTURA Y PERCEPCIÓN EN LA ERA DEL VACÍO SENSORIAL

¿Es posible construir desde el habitar en un contexto contemporáneo?