El sentido de los sentidos: arquitectura más allá de lo superficial


¿Es posible sentir que somos parte de un espacio? 


Para resolver esta pregunta es necesario partir de la premisa planteada por Pallasmaa en el texto que habla sobre el espacio como extensión del ser, como un deber de los arquitectos del comprender a qué tipo de personas estamos sirviendo para lograr vínculos y proyectos donde quien lo habite se identifique o se reconozca y se proyecte; Por ende, no solo se debe buscar la estética y funcionalidad del espacio, sino que también que este conecte con la memoria, el deseo por permanecer, la cultura y la imaginación, convirtiéndose en un mundo y despojándose de un carácter netamente visual, el edificio no es una imagen. Partiendo de esta crítica a la vista, privilegiada sobre los demás sentidos, Peter Zumthor propone un Iglesia, que honra al patrono Bruder Klaus en Alemania, la cual se concibe desde el deseo por crear un interior místico y reflexivo: “Con el fin de diseñar edificios que tengan una conexión placentera con la vida, hay que pensar en una manera que va más allá de la forma y la construcción” (Frase de Peter Zumthor). En la arquitectura moderna y más aún en la cultura occidental se ha apostado por diseñar desde la producción visual, superficial y desligada del cuerpo humano resultando en espacios distantes del interés y que no invitan a ser vividos, solo observados. Con base en este enfoque crítico Zumthor emplaza un volumen rectangular rígido de concreto que en su interior contiene, a manera de antítesis, un trayecto corto en pasos pero amplio cuando se trata de percibir y experimentar con los sentidos; Camino curvo, imperfecto y desprolijo, a diferencia de la pulcritud del exterior, haciendo el llamado a sentir desde el tacto, sentido el cual Pallasmaa resalta, ya que, argumenta que de este derivan los demás sentidos, incluyendo la vista. 



Al ingresar a la Iglesia, esta recibe al visitante con un espacio de transición oscuro, fresco, iluminado únicamente por una luz cenital que cae sobre el suelo rugoso y que ilumina los pliegues en las paredes, ya que, este interior fue moldeado por unos troncos de pino colocados en sucesión previo a fundir el concreto y una vez fueron incinerados produjeron un vacío ahumado/quemado, con un aroma determinado y muy específico por la madera de pino y, de igual manera, por las irregularidades del material, dejaron superficies ásperas y rugosas tanto en los muros con el el suelo. Teniendo en cuenta toda esta complejidad sensorial en el interior y sumando el hecho de que Zumthor planteó este proyecto en el borde de un campo, donde hay que caminar entre cultivos sin indicaciones y señales previas, es posible concluir que la experiencia del llegar y habitar es totalmente háptica, acústica, olfativa y visual, oponiéndose a esa arquitectura moderna “retiniana” que Pallasmaa juzga. El habitar comienza antes del edificio, es la relación de cuerpo mundo que el texto se menciona, asociándose directamente con la idea que la arquitectura comienza desde el cuerpo, en este caso desde el mismo acto de desplazarse y conocer o tener contacto con el entorno.


Ahora bien, el autor enfatiza en la importancia de la materialidad y su relación con el tiempo, sobre cómo este deja huellas e incide en el conocer la memoria del espacio. Actualmente se desarrolla la arquitectura partiendo de elementos acordes y óptimos según las tendencias y los movimientos contemporáneos pero que en el ejercicio del análisis sobre el aporte a la experiencia multisensorial y cultural quedan cortos; Superficies lisas, vidrios reflectantes y tecnologías que modifican o intervienen en la naturaleza de los materiales, borrando la huella que el tiempo imprime en estos, olvidan y desperdician la gran potencia de materiales naturales que traen consigo la exposición de la textura, la edad, el peso y la memória. En el caso de la Iglesia Zumthor no oculta ni el origen, ni el proceso, todo lo contrario, lo celebra y lo expone como parte de la esencia y experiencia del espacio mismo. El concreto carbonizado conserva huellas, cicatrices y texturas, convirtiéndose en la misma ornamentación complementando la atmósfera de intimidad, presencia y trascendencia que el interior provoca, una experiencia tanto corporal como espiritual. 


La Capilla de Campo Bruder Klaus puede interpretarse, desde Pallasmaa y su texto “Los ojos de la piel. La arquitectura y los sentidos”, como un ejemplo radical y puro de arquitectura que rechaza el placer o espectáculo únicamente visual y devuelve al ser humano una experiencia sensorial, material y espiritual plena, siendo este un espacio en el cual “vemos con la piel y tocamos con los ojos”. 


Bibliografía

Capilla de Campo Bruder Klaus. (2017, enero 6). WikiArquitectura. https://es.wikiarquitectura.com/edificio/capilla-de-campo-bruder-klaus/

Sveiven, M. (2015, abril 3). Capilla de Campo Bruder Klaus / Peter Zumthor. ArchDaily Colombia. https://www.archdaily.co/co/764856/iglesia-de-campo-bruder-klaus-peter-zumthor


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