La conciencia del espacio y el cuerpo depende de nuestro contexto cultural.
Haciendo un poco de reflexión sobre el texto basado en
las charlas: The Essence of Architectual Creation, de August Schmarsow. Quién
nos habla inicialmente del cuerpo y su condición de los 90 grados, implícito en
las dinámicas de creación de la arquitectura desde el inicio del ser humano.
Juntando así varios temas interesantes a lo largo del texto
como: la necesidad que suple la arquitectura, la conciencia que hay más allá
del solo tener un espacio seguro, y la intención de marcar las diferencias de
cada individuo, asimilando que la arquitectura, es una cuestión de percepción y
de experiencias, que claramente caracteriza a cada persona que vive el espacio,
esta última, siendo la más interesante.
Como cada persona
tiene sensaciones diferentes, cada persona tiene un ángulo de 90 grados
distinto, por ende ve o percibe las cosas de diferentes maneras, entonces, la
arquitectura se vuelve subjetiva, como nos dice la lectura: el autor ve cosas y
hace ese proceso que perpetua la relación del pensamiento y lo creado, precisamente
para relacionarse de alguna manera con el observador, estamos hablando de dos
valores iniciales, uno que lo da el autor y otro que lo da el observador, pero,
partiendo del hecho de que un autor inicial, no es consciente de la percepción,
de la experiencia y del cuerpo de los observadores, se abre una gran posibilidad
de interpretaciones de las obras arquitectónicas e incluso de obras plásticas.
Por ellos, se plantea la idea de que las personas sientes los lugares de formas
distintas y esto depende de la cultura propia de cada individuo.
La arquitectura modificada por la cultura
Ahora, planteando, con afán de complejizar este tema, cada
cultura, de cada región, de cada país o cada contexto global, tienen costumbres
distintas, tradiciones que datan de tiempos distinto, con la misma intensión,
sobrevivir, y una de las formas en las que se hace es sintiendo seguridad,
controlando, delimitando el espacio, todo intento de delimitar el espacio es
una obra, una intención, una expresión de la arquitectura. Arquitectura que
está modificada según: El entorno, las condiciones climáticas, las cosas de las
que hay que protegerse, las cosas que hay que controlar, y los rasgos
característicos de cada población. Es así como cada cultura, juntando estas
diferencias, crean una percepción, unas experiencias y por lo tanto unas
exigencias espaciales distintas, unas relaciones que implican corredores
amplios, con techos altos, que se podrían relacionar con el desarrollo de las
tierras cálidas y planas o espacios reducidos, con poca luz, o similiares que encajan
a actividades específicas, también podría ser una planta con pilotes de madera
para aislarse de la humedad, o espacios hechos netamente de tierra, adobe,
bahareque, maderas, etc.
El cuerpo y el espacio en los llanos Colombo venezolanos
La composición de la casa llanera, tiene una demanda, una
exigencia, añadido a esto, está en un contexto cálido, de tierra llana, o pie
de monte con unos rasgos físicos y unas costumbres construidos deferentes, por
lo tanto, hay unos espacios característicos del lugar, que tiene que ver con el
caballo y el clima: Corredores grandes, porque es tierras de camas en el aire
(hablando del chinchorro) y caballeriza, el cuál espacio donde se ritualiza la
costumbre de montar a caballo.
Esta cultura se puede interpretar como un sitio en donde los 90 grados usualmente se funde con los amplios horizontes de la llanura, se crea una relación de amplitud, de conciencia del terreno, del juego de, lo que yo veo me ve, pero sin la intención de negar esta relación, al contrario, con la intención de fortalecerla y encontrar un lugar en donde se pueda intensificar.
Pero, si hablamos de otro lugar que tiene una dinámica similar con el caballo, pero cambiando los recursos naturales, el clima y la cultura en general obtenemos lo siguiente.
El cuerpo y el espacio en Murillo.
Murillo, en su lugar con un clima frio y una condición
geográfica montañosa, con una cultura Antioqueña, estos factores hacen que las
personas del lugar apropien el espacio a unas dinámicas distintas, con una
construcción local llamada tabla parada de la cuál una de las mayores ventajas
en cerrar a la relación con el viento y la relación, de lo que yo veo me ve. Hablando
más hacia el tema del caballo, sí, también le dan importancia al caballo, pero
de una forma distinta, ya que es conveniente crear puertas de 2 metros de alto,
pero este umbral no es precisamente para la relación del ser humano, sino para
la adaptación a la corporalidad del caballo, para que él pueda entrar al patio,
y ser atendido en el mismo.
Haciendo una comparación de las dos culturas, tienen una
ritualidad con un animal en común, con relaciones espaciales dedicadas al
caballo, así como la puerta y los pasillos de 2 metros, también está la
caballeriza que está a una altura cómoda para el caballo, que como se dijo
antes, está más allá de la escala del ser humano. Pero con una reflexión espacial,
una conciencia y con unas necesidades espaciales distintas que definen las
experiencias y la percepción que caracteriza a la población de esas culturas
respectivamente.
Conclusión
Es correcto afirmar que las personas construyen sus
costumbres, pero también es correcto afirmar que las culturas trascienden en el
modo de habitar, y por lo tanto en el modo en el cuál nosotros nos relacionamos
con respecto al poema de los 90 grados, cada persona es producto de diversas
culturas y experiencias con respecto a la misma.
Finalmente, el autor de arquitectura está tratando de delimitar
un espacio con el objetivo de hacer reflexión sobre la espacialidad del cuerpo
humano el cual es el más importante frente a la arquitectura. Sin embargo, las
relaciones espaciales, las medidas y la materialidad cambia según el entorno y
la cultura en la cual estamos inscritos.
Me pareció muy interesante cómo relacionas la arquitectura con la cultura y el contexto específico, sobre todo en el contraste entre los llanos y Murillo. Me hizo pensar en cómo, además de los animales o el clima, incluso el modo de caminar o descansar también influye en cómo se organiza el espacio. Por ejemplo, el uso del chinchorro como cama cambia completamente la lógica del mobiliario y del piso.
ResponderEliminarAdemás, me pareció interesante cómo explicaste la influencia cultural en la forma de habitar, especialmente con el ejemplo del caballo. Me quedé pensando en lo que mencionas sobre el umbral pensado para el animal más que para el humano. ¿Crees que en esos casos podríamos decir que el espacio se diseña también desde otras corporalidades, no solo la humana? ¿Y qué implicaciones tendría eso para pensar una arquitectura más “multiespecie”? Sería interesante seguir pensando en eso desde la fenomenología del cuerpo.