LA ESPACIALIDAD VIVIDA: ECOS DE LA FILOSOFÍA DE JAN PATOČKA EN EL CHICHU ART MUSEUM DE TADAO ANDO

La filosofía de Jan Patočka ofrece una concepción singular y profunda del habitar, trascendiendo una simple espacialidad objetiva para sumergirse en la espacialidad del cuerpo y la existencia humana. Para Patočka, el ser personal se define por una autorrelación que se actualiza al vincularse con otros seres y con el universo, y es mediante esta que podemos determinar dónde estamos y dónde no estamos, incluyendo también una capacidad para la reflexión. A diferencia de los animales, que tienen una relación inmediata con su entorno, los humanos se sitúan constantemente en situaciones que trascienden el presente inmediato, incorporando el pasado y el futuro.

En este sentido, Patočka argumenta que nuestro cuerpo es una vida que es espacial en sí misma y produce su propia ubicación, por lo que la espacialidad no es un contenedor preexistente, sino que se genera a través de nuestra experiencia vivida y nuestra subjetividad. No estamos condicionados por lo inmediato; en cambio, nos proyectamos constantemente hacia el futuro, viviendo entre posibilidades como si fuesen realidades, lo que evoca una existencia que se despliega en múltiples contextos y perspectivas simultáneas. El horizonte es un concepto central, no como algo presente, sino como aquello que circunscribe todos los particulares y da sentido a lo más cercano y concreto, siendo el mundo mismo el horizonte de horizontes; así, vivir en estos horizontes es vivir rodeado de posibilidades, no solo considerando lo inmediato, sino también lo que no está presente.

Dentro de este marco filosófico, el Chichu Art Museum, diseñado por Tadao Ando en la isla japonesa de Naoshima y terminado en 2004, emerge como una expresión arquitectónica de estas ideas. El museo, cuyo nombre "Chichu" significa subterráneo, fue concebido por Ando para minimizar su presencia en el paisaje mientras maximiza su impacto experiencial y espacial, al estar en gran parte bajo tierra crea un mundo interior profundamente arraigado pero conectado con el cielo. Como afirmó Ando: "No se puede simplemente poner algo nuevo en un lugar. Hay que absorber lo que se ve alrededor, lo que existe en la tierra, y luego usar ese conocimiento junto con el pensamiento contemporáneo para interpretar lo que se ve". Esta declaración resuena con la forma en que la existencia humana, para Patočka, define y da sentido al espacio, dado que el museo busca replantear la relación entre la naturaleza y las personas.


Figura 1. Carácter subterráneo del museo. (Archeyes, 2025)

La espacialidad de la vida y el cuerpo es palpable en el recorrido del museo, los visitantes descienden a corredores y galerías, fomentando una mayor conciencia del movimiento, el sonido y la percepción del lugar. Este viaje físico hacia el subsuelo, lejos de ser opresivo, activa los sentidos y se convierte en una exploración del propio ser en el espacio, reflejando cómo el cuerpo, al tener vida espacial, produce su propia ubicación. Asimismo, la secuencia de espacios cerrados y tenuemente iluminados a salas bañadas en luz difusa es una experiencia que se desarrolla a medida que el cuerpo se mueve y percibe, similar a la autorrelación que define la espacialidad personal en Patočka.


Figura 2. Sala con luz difusa. (Archeyes, 2025)

La proyección más allá de lo inmediato y los horizontes se manifiesta en el uso de la luz natural, pues a pesar de estar bajo tierra, el museo cultiva un diálogo constante con el mundo exterior, dirigiendo las vistas hacia fragmentos enmarcados de cielo que disuelven el límite entre el interior y el exterior, los cuales actúan como horizontes cambiantes, revelando la presencia de lo no inmediato y las posibilidades del mundo exterior. La luz natural, que es el iluminador principal del espacio, así como una fuerza dinámica que evoluciona a lo largo del día, transforma las obras de Monet en artefactos temporales que cambian con el tiempo, ilustrando cómo la percepción del arte se actualiza continuamente dentro de horizontes temporales y espaciales. La instalación "Open Sky" de James Turrell, con su apertura cuadrada al cielo, ofrece la experiencia de un espacio infinito, un horizonte de posibilidades que se extiende más allá de los límites del museo. La anticipación y la pregunta "¿qué hay más adelante?" reflejan la proyección humana hacia el futuro en Patočka.


Figura 3. Iluminación cenital del museo. (Mail&Guardian, 2021)

La multicontextualidad, simultaneidad y fragmentación se evidencian en la complejidad espacial y la integración: el museo en su totalidad es concebido como una obra de arte muy grande y específica del sitio. Ando buscaba crear un nivel superior de espacio de posibilidad, donde el arte, la naturaleza y los humanos trabajen juntos para estimularse mutuamente, lo que convierte al museo en un lugar donde la arquitectura no es simplemente un contenedor de arte, sino que también construye activamente las condiciones para la percepción, con una secuencia compleja y variada de experiencias únicas a través de formas geométricas simples y alternancia de espacios claros y oscuros. Esta alternancia de luz y sombra, compresión y liberación, genera un efecto que amplifica la anticipación y evoca una emoción gradual de miedo a placer.

Figura 4. Alternancia entre espacios iluminados y oscuros. (Archeyes, 2025)

El Chichu Art Museum, a través de la visión arquitectónica de Tadao Ando, concretiza las ideas abstractas de Patočka sobre la espacialidad. Ando construye un espacio que no solo contiene arte, sino que se convierte en una experiencia existencial profunda, donde la interacción del cuerpo con el entorno edifica su propia espacialidad, la proyección hacia futuros horizontes se hace tangible a través de la luz y los fragmentos del cielo, y la multicontextualidad del habitar humano se experimenta en una sucesión de momentos sublimes. El museo invita a un viaje hacia nosotros mismos, convirtiéndose en una meditación sobre la intersección del arte, la arquitectura y la naturaleza, y un poderoso reflejo de nuestra propia existencia espacial y perceptiva.

Pablo César Jiménez Espitia

Referencias:

• ArchEyes Team. (2025, 18 de marzo). Chichu Art Museum by Tadao Ando: Light and Space. ArchEyes | Timeless Architecture. Recuperado de https://archeyes.com/chichu-art-museum-by-tadao-ando-light-and-space/

• Benesse Art Site Naoshima. (s.f.). Chichu Art Museum. Recuperado de https://benesse-artsite.jp/en/art/chichu.html

• Park, E. J., & Kang, E. (2021). Sublime Experience for Sustainable Underground Space: Integration of the Artists’ Works in Chichu Art Museum. Sustainability. Recuperado de https://doi.org/10.3390/su13126653

• Patočka, J. (s.f.). Fourth Lecture: Personal Space: Reflection, Horizon.

• Tadao Ando Architect & Associates. (s.f.). Chichu Art Museum: Invisible Architecture. Google Arts & Culture. Recuperado de https://artsandculture.google.com/story/chichu-art-museum-invisible-architecture-tadao-ando-architect-associates/kgUBINjNbw6Nfg?hl=en

Comentarios

  1. Es interesante como el texto logra una conexión muy rica entre la filosofía de Patočka y la arquitectura de Ando, especialmente al mostrar cómo el cuerpo genera su propia espacialidad a través de la experiencia, la descripción del museo como un espacio que activa la percepción y la proyección hacia el horizonte es potente y bien fundamentada.
    ¿Hasta qué punto puede la arquitectura guiar una experiencia sin condicionarla demasiado?

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