La arquitectura contra el ojo: cuerpo, experiencia y sentido en las Termas de Vals

 

La arquitectura contra el ojo: cuerpo, experiencia y sentido en las Termas de Vals

En una época en la que la arquitectura ha estado dominada por la imagen, el formalismo y el culto a la representación visual, Peter Zumthor propone un regreso radical a la experiencia sensorial plena del espacio. Su obra Thinking Architecture (2010) no es únicamente una reflexión estética, sino también una postura crítica frente a una arquitectura dominada por el oculocentrismo, es decir, por la primacía del ojo como órgano de conocimiento y aprehensión del entorno. Aunque el término “oculocentrismo” fue formulado por pensadores posteriores a la obra de Zumthor —como Juhani Pallasmaa en The Eyes of the Skin (2005)—, la arquitectura del autor suizo puede ser leída como una anticipación y una contraposición directa a esta visión.

Desde la fenomenología, autores como Maurice Merleau-Ponty han señalado que el cuerpo no es un instrumento separado del mundo, sino la base de toda experiencia. A partir de esta tradición, Pallasmaa advierte que “la vista ha sido el sentido dominante en la cultura occidental, reduciendo los otros sentidos y debilitando nuestra capacidad para habitar el espacio de manera completa” (Pallasmaa, 2005, p. 15). En este contexto, la arquitectura contemporánea —especialmente la que busca impacto inmediato en redes sociales o medios digitales— ha derivado en una lógica del espectáculo, en la cual el valor del proyecto parece medirse por su potencial fotográfico, más que por su cualidad habitable.

Las Termas de Vals (1996), diseñadas por Peter Zumthor en un remoto paisaje suizo, constituyen una resistencia poética a esta lógica visual. El proyecto no se impone al entorno ni busca destacar por su forma exterior, sino que se entierra en la topografía como una arquitectura mineral. Sus bloques de cuarcita evocan una construcción arcaica y táctil. Dentro del espacio, la luz se filtra de manera tenue a través de rendijas cuidadosamente dispuestas; el vapor empaña la visión; la piel se enfría al contacto con la piedra húmeda; el eco del agua y los pasos reverbera entre las cámaras. La experiencia arquitectónica no se dirige al ojo, sino al cuerpo entero.

 

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Figura 1. Visitante en penumbra y niebla dentro de Therme Vals. Fotografía de FernandoGuerra (2016), retomada de ArchDaily 

En Thinking Architecture, Zumthor sostiene que "la arquitectura es el arte de crear espacios que afectan a las personas" (Zumthor, 2010, p. 11). Esta afirmación desplaza el foco de lo visual hacia lo emocional, lo corporal, lo atmosférico. Para Zumthor, la atmósfera no es un decorado, sino el núcleo mismo del diseño: un conjunto de relaciones entre material, sonido, olor, temperatura y luz que actúan sobre el cuerpo sin necesidad de ser vistas como imagen total. Esta atención a lo inmaterial se opone radicalmente al oculocentrismo contemporáneo que tiende a reducir la arquitectura a su representación gráfica.

Aunque las Termas fueron construidas en 1996 —mucho antes de la actual cultura de los “likes” y la arquitectura diseñada para Instagram—, su posición crítica no ha perdido vigencia. Por el contrario, hoy pueden leerse como una advertencia contra una arquitectura que ha priorizado la estética visual por encima de la experiencia vivida. En ese sentido, las Termas de Vals son un manifiesto encarnado, una arquitectura que invita a cerrar los ojos para sentir.

vFigura 2. Corte transversal de Therme Vals que revela la estructura de bloques enterrados en la ladera. Fuente: esquema arquitectónico del edificio .

 . Este posicionamiento tiene implicaciones profundas. No se trata simplemente de una decisión formal o material. Zumthor concibe la arquitectura como un medio para invocar recuerdos, provocar emociones y sostener rituales. Su interés no radica en el objeto, sino en lo que ocurre dentro de él. Como él mismo afirma: “Un edificio tiene que ver con la vida. Quiero que mis edificios se conecten con las experiencias personales de las personas” (Zumthor, 2010, p. 35).

En conclusión, aunque las Termas de Vals no se diseñaron en el contexto contemporáneo del oculocentrismo digital, su arquitectura puede leerse como una profunda contraposición a esta lógica. Zumthor no diseñó un objeto para ser contemplado, sino un espacio para ser vivido. Su arquitectura no busca brillar ante la cámara, sino envolver al cuerpo. Las Termas de Vals, entonces, no solo constituyen una obra maestra de la arquitectura contemporánea, sino también una lección de resistencia sensorial frente a una cultura dominada por el ojo.


Pallasmaa, J. (2005). The Eyes of the Skin: Architecture and the Senses. John Wiley & Sons.

Zumthor, P. (2010). Thinking Architecture (2.ª ed.). Birkhäuser.

 

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