El cuerpo entre cortinas y terciopelo: la arquitectura de la percepción en el apartamento de Lina Loos

 Por: Samuel Coral Romero

En lo que respecta a la visión del autor, para Maurice Merleau-Ponty el espacio constituye una experiencia que no se rige por medidas ni por su geometría. No se trata de un todo homogéneo y universal, sino de una noción que depende de la vivencia que se tiene de sí mismo en la medida en que se interactúa con el cuerpo de quien, o quienes, lo perciben. Siguiendo esta línea de pensamiento, el espacio se experimenta a través del cuerpo, mediante los sentidos, los cuales trascienden la sola vista. Si bien esta última constituye un componente importante de la experiencia espacial, está lejos de ser el único elemento que configura una percepción completa del entorno.

En este sentido, lo táctil adquiere un papel fundamental en la aprehensión del espacio, ya que es a través del contacto físico que se vuelve más evidente la relación entre el cuerpo y el entorno. Estas formas de experimentar el espacio pueden entenderse a partir de dos categorías: lo óptico y lo háptico.

Una vez introducida la base conceptual del pensamiento de Merleau-Ponty, es pertinente precisar el enfoque del presente análisis. El tema a abordar gira en torno a la noción de lo háptico, el Raumplan y la concepción fenomenológica del espacio, en relación con el apartamento diseñado por Adolf Loos para Lina Loos.

Es posible afirmar que el Raumplan desarrollado por Loos se relaciona de forma estrecha con la concepción espacial propuesta por Merleau-Ponty. Al considerar elementos característicos del Raumplan, como los cambios de nivel, la jerarquización de los espacios y la disposición no homogénea de las secciones, en diálogo con la noción de un espacio vivido y no uniforme, se pueden identificar varios puntos de convergencia. En la arquitectura de Loos, los espacios no se definen únicamente por medidas abstractas, sino por el uso que se les asigna en tanto que son habitados.

Ambientes como la cocina, los salones, el comedor o los dormitorios adquieren su escala a partir de la experiencia corporal que Loos proyecta para cada uno. La altura de los techos, por ejemplo, no obedece a una lógica uniforme, ya que la sensación de comodidad varía según la actividad que se desarrolla en cada espacio. En consecuencia, es la vivencia del cuerpo la que determina las dimensiones y cualidades de estos ambientes.

Sin embargo, aunque ejemplos como la Villa Müller permiten evidenciar esta lógica del espacio vivido, considero que no constituyen el caso más contundente para ilustrar lo que podría denominarse una “arquitectura de la percepción”, por tal razón es que planeo tratar el caso del apartamento diseñado por Adolf Loos para Lina Loos.

El apartamento diseñado por Adolf Loos para Lina Loos fue concebido como un entorno íntimo orientado al cuerpo femenino. No resulta sorprendente, entonces, que la comodidad se haya convertido en el eje principal del diseño, un aspecto que se haría aún más evidente en obras posteriores del autor. Elementos como las cortinas, la alfombra y la cama no solo configuran el ambiente visual del espacio, sino que construyen una atmósfera perceptiva que invita al recogimiento y a la desnudez, no en un sentido meramente físico, sino como expresión de confianza y habitabilidad del cuerpo en el entorno.

Esta noción de comodidad no se manifiesta únicamente a través de lo que se ve al ingresar en la habitación, sino que emerge de la experiencia corporal del espacio, de su materialidad y de la forma en que esta interactúa con el cuerpo. La alfombra, por ejemplo, se percibe como extremadamente suave bajo los pies; las cortinas permiten el paso de la luz, pero al mismo tiempo tamizan la mirada exterior, envolviendo al cuerpo en una constante sensación de intimidad; la cama, por su parte, sugiere suavidad y confort. Todos estos elementos apelan directamente al tacto y a la vivencia corporal del espacio, subrayando la dimensión háptica de la experiencia arquitectónica.

Hacia el exterior, sin embargo, la atmósfera y la percepción cambian, aun cuando lo que separa un ambiente del otro sea apenas una cortina. A pesar de que este proyecto antecede al desarrollo formal del Raumplan, ya se evidencia en él una organización espacial basada en relaciones sensibles y cualitativas más que en divisiones métricas o funcionales estrictas. La manera en que se articulan las funciones de los espacios en base a su atmósfera y percepción revela una profunda afinidad con la fenomenología del espacio de Merleau-Ponty, donde la experiencia del cuerpo se sitúa en el centro de la comprensión del habitar, la riqueza espacial del apartamento no reside en los cambios de niveles, alturas y escalas como lo hacen los proyectos desarrollados por Loos más adelante, sino que se debe a la atmosfera que se imprime en cada uno de ellos en base a lo sensorial y perceptivo en relacion con el cuerpo, cada espacio tiene una identidad y carácter que responden a la presencia de Lina Loos, es por dicha razón que encuentro que este proyecto se relaciona de tan buena manera con  la fonomenologia del espacio de Merleau Ponty, porque para entender el espacio en su máximo espledor hace falta vivirlo y experimentarlo, porque quizás la explicación del mismo ha de cambiar en tanto que alguno de los que lean este texto pueda a llegar a percibirlo algún día.

Comentarios

  1. crep que la vivencia del espacio a travez del cuerpo deberia ser explorada mas profundamente, ensayos como estos refuerzan mi creencia de ello, las conclusiones a las que llegas resultan del producto de una precisa sensibilidad de las relaciones entre arquitectura y fenomenologia, creo que el apartamento de Lina Loss resulta un ejemplo muy preciso de esto jaja, enserio muy buen ensayo, las geometrias ideales definitivamente se relacionan con el habitar, una muestra mas de la tension entre funcion y diseño

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