CONCEPCIÓN DEL ESPACIO COMO ESENCIA DE LA ARQUITECTURA
CRÍTICA SOBRE LA CONCEPCIÓN DEL ESPACIO COMO ESENCIA
DE LA ARQUITECTURA
Se sugiere que la esencia de la arquitectura reside en el
"espacio", interpretado tanto de manera objetiva como subjetiva, y
examina este concepto a través de referencias históricas, filosóficas y
artísticas. Aunque esta propuesta es fascinante, requiere un análisis porque
limita la complejidad de la arquitectura a una única dimensión, ignorando otros
elementos esenciales como el tiempo, la cultura, la función y la materialidad.
Primero, resulta debatible que la noción de espacio sea el núcleo
principal de la arquitectura. Pese a que personalidades como Sigfried Giedion y
Bruno Zevi han promovido este concepto en el siglo XX, las antiguas
civilizaciones consideraban la arquitectura más como método de construcción,
emblema social o manifestación de fe. La pirámide de Giza, también conocida
como el Partenón, no fue creada pensando en un concepto abstracto de
"espacio", sino en su propósito ritual, su simbolismo o su habilidad
para mantenerse en el tiempo. Por lo tanto, reducir la arquitectura a un
espacio podría simplificar demasiado una disciplina que también incluye
historia, función y cultura.
Otro aspecto significativo es la diferencia que se establece entre el
espacio "subjetivo" y el espacio "objetivo". De acuerdo con
este concepto, el espacio puede ser una condición sensorial vinculada al cuerpo
o una realidad autónoma del ambiente. No obstante, en la práctica de la
arquitectura moderna estas fronteras se desvanecen. Nunca el espacio es
totalmente imparcial, ya que está influenciado por la percepción humana, la
cultura y las circunstancias sociales. En este contexto, la arquitectura
siempre se edifica en conversación con el individuo que la habita.
La inclusión de la fenomenología en el discurso es un logro, ya que
resalta la relevancia de la percepción y el cuerpo en la vivencia
arquitectónica. La fenomenología ha jugado un papel crucial para aquellos que
intentan que los elementos, los sonidos y las luces evoquen sentimientos y
recuerdos. Sin ejemplos específicos, la conexión entre la teoría y la práctica
se encuentra en duda. Adicionalmente, sería beneficioso preguntarse si la
fenomenología, en sí misma, es suficiente para comprender la arquitectura
contemporánea.
Otro elemento que requiere crítica es la similitud entre la arquitectura
y la música. El enunciado "la arquitectura es música congelada"
resulta sugestivo, pero ¿Hace referencia a la estructura rítmica de los
volúmenes, a la armonía de proporciones, o es simplemente una metáfora
estética? Para que esta analogía tenga verdadera relevancia, se debería
proponer esa analogía entre la arquitectura y la música, la planimetría y las
partituras.
El concepto del "habitar" como esencia de la edificación,
inspirado en las ideas de Martin Heidegger, es otra noción que se expande
significativamente más allá de un sentido estrictamente literal.
"Construir es habitar" sostiene que la arquitectura no se limita a
elementos físicos, sino que se vincula al acto de permanecer, proteger y
cultivar un espacio. Sin embargo, en la sociedad contemporánea, numerosas
construcciones no poseen esta dimensión existencial: se proyectan áreas de consumo,
hogares básicos o ambientes urbanos privados donde el vivir consciente se
diluye. ¿Es posible continuar afirmando que cualquier edificación permite
"habitar" en la interpretación heideggeriana?
Igualmente, la mención a los cinco puntos de la arquitectura moderna de
Le Corbusier es fascinante, aunque a menudo se consideran un estándar
indiscutible. Actualmente, diversas de estas propuestas han sido objeto de
críticas por su influencia en la calidad de vida en las ciudades, la
uniformización de los espacios y la ausencia de respuesta al entorno social y
climático. Por ejemplo, las plantas libres o los pilotis (soportes) son
prácticas en cuanto a diseño, pero no siempre se ajustan a todas las culturas o
condiciones climáticas. Una crítica actual podría sugerir que la auténtica
esencia de la arquitectura no radica en adherirse a preceptos como los de Le
Corbusier, sino en ajustarse a las demandas fluctuantes de la sociedad.
Finalmente, se omite una perspectiva social y cultural del espacio. La
arquitectura no solo implica "espacios físicos" o "percepciones
sensoriales", sino también la forma en que las personas se relacionan con
esos espacios, cómo los asimilan y modifican. Pensar en el núcleo de la
arquitectura sin considerar sus repercusiones sociales, políticas y ambientales
es una perspectiva parcial.
Para finalizar, el tema central propone una fascinante reflexión
filosófica acerca del espacio y la percepción, dejando la incertidumbre sobre
si estas nociones se pueden incorporar o no a la realidad práctica, social y
cultural de la arquitectura. La esencia de esta disciplina no puede
restringirse solo al espacio, sino también al cuerpo como núcleo del mismo, ya
que engloba tiempo, función, historia y, principalmente, la presencia humana en
todas sus dimensiones.
la verdad, uno de los mejores ensayos que he leido hoy jaja, es un pensamiento que he tenido muy arraigado en mi, creo que el enfoque definitivamente no deberia ser el espacio en si, sino mas bien la idea que rige su diseño, un dialogo directo entre exoeriencias y personas, creo que pocas personas le dan el valor intrinseco que merece la debida concepcion de una proyectiva como esta, las personas que habitan son los autrenticos protagonistas a mi parecer y creo que en funcion del tiempo la memoria es lo unico que podria perdurar, complementando lo que dices, los espacios son cambiantes pero las experiencias son eternas
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