La experiencia profunda del habitar: Una arquitectura que deshabita para hacernos recordar
¿Qué significa realmente construir?
Esta es la pregunta con la que Heidegger parte para hacernos reflexionar sobre cómo se ha deteriorado el habitar en la modernidad y, aún más evidente, en la contemporaneidad, donde queda más que expuesto que los proyectos arquitectónicos, urbanos y globales no están enfocados en la calidad que ofrecen cada uno de los mismos, sino más bien como estos se vuelven transitorios, fugaces, casi efímeros, en el movimiento y la rapidez con la que nos movilizamos hoy en día, casi que el habitar o el permanecer se cambió por el término pausar, descansar, reposar, sin tener en cuenta las virtudes que caracterizaban los anteriormente mencionados.
¿Qué sentido tiene construir, edificar y habitar? Libeskind nos responde de una manera muy sutil pero más que evidente en el proyecto realizado en Berlín, Alemania en el año 1999: El Museo Judío de Berlín; Este edificio es en si mismo una paradoja y a su vez un referente canónico de lo que es el no-habitar para recordar que fue el habitar, por medio de estrategías o elementos arquitectónicos muy simples como los espacios vacíos, su misma forma fracturada provocando incomodidad al pensar en el caos contenido por estas dislocaciones o incluso al tratarse es materialidad tan insipida, cruda como lo es el concreto, que complementandose con el tipo de iluminación, acabados y recintos, deja sentir el frío, sin mucho ornamento ni color provocando la conmoción y reflexión de quien habita. La modernidad ha reducido la arquitectura a lo funcional o lo útil, olvidando la importante relación entre ser humano, lugar y el sentido; Teniendo así, como contraparte el habitar verdadero que es una armonía, según Heidegger, con el Geviert (Unidad simbólica cuaternaria): tierra, cielo, mortales y divinos. Claro está que al no promover ni comulgar en esta relación “divina” hacemos parte de lo que Heidegger llama alienación, a manera de desplazados espirituales. Ahora bien, el Museo simboliza la interrupción del habitar judío en Alemania en épocas bélicas, donde los voids (vacíos), los pasillos sin salida e incluso la torre del holocausto representan la pérdida de sentido, de un hogar y del mundo que percibía esta comunidad: Unheimlichkeit (Concepto Heideggeriano que traduce o hace alusión al “No estar en casa”).
Es precisamente por los motivos presentados que me atrevo a atribuir al museo el carácter de ejemplo canónico y paradójico de la finalidad del texto de heidegger, ya que Libeskind construye NO para habitar, sino para mostrar que el habitar fue destruido, haciendo uso del mismo habitar del Museo como herramienta para expresar esta crítica. Algo confuso, pareciese un disparate, pero si nos arriesgamos a profundizar en la gran preocupación de Heidegger por el ser podríamos concluir que Libeskind volvió arquitectura el interés por el humano, tanto como quien da protagonismo y el punto de partida a los hechos que se desarrollan y se exponen en “el lugar” como quien es invitado a contemplar, reflexionar y atravesar el dolor de quienes fueron. En resumidas palabras, el proyecto plantea espacios que piensan en el ser y el no ser de un pueblo, lo que Heidegger exclama que se recupere y lo que Libeskind por medio de la arquitectura logra.
Libeskind resiste a que su edificio se someta a la simple solución técnica, la cual Heidegger advierte que ha sido la manera en la que los modernos han olvidado el ser, por esta razón nos referimos al Museo como un lugar que incomoda, que desorienta y además, de ninguna manera está planteado con fines lucrativos, comerciales o siquiera funcionales, no buscar ser útil en términos técnicos, sino conmover, llevar al invitado a la introspección y reflexión sobre el trato y los crímenes hacia la comunidad judía en la Alemania Nazi, cumpliendo con la demanda de arquitectura que nos haga pensar lo que significa habitar (Concientización).
El Museo Judío de Berlín puede interpretarse, desde Heidegger y su texto “Construir, habitar y pensar”, como una obra que desvela la verdad del habitar moderno: un mundo que ha roto su vínculo con el ser, el cuidado y la memoria. Libeskind no construye para que habitemos en sentido doméstico, sino para que, atravesando el vacío, comprendamos lo que significa haber perdido el mundo. En ese sentido, su obra es una arquitectura heideggeriana: nos devuelve al pensamiento, a la experiencia profunda del habitar.
Bibliografía
Berenbaum, & Michael. (2025). Holocaust. En Encyclopedia Britannica.
Museo Judío Berlín. (s/f). BuendíaTours. Recuperado el 25 de junio de 2025, de https://buendiatours.com/es/guias/berlin/museo-judio
Yunis, N. (2015, septiembre 4). Clásicos de Arquitectura: Museo Judío, Berlín / Daniel Libenskind. ArchDaily Colombia. https://www.archdaily.co/co/772830/clasicos-de-arquitectura-museo-judio-berlin-daniel-libenskind
(S/f). Edu.uy. Recuperado el 25 de junio de 2025, de https://www.fadu.edu.uy/estetica-diseno-ii/files/2013/05/Heidegger-Construir-Habitar-Pensar1.pdf
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que concepto tan interesante el de ¨deshabitar ¨ de verdad es algo en lo que no habia pensado anteriormente de manera profunda, la definicion que le das a construir me parece sumamente interesante
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