Sombra y Luz - La Sombra Como Espacio Arquitectónico
"El sol nunca supo de su grandeza hasta que incidió sobre la cara de un edificio"
- Louis Kahn
La luz es probablemente uno de los elementos más importantes de la arquitectura, y en muchos casos es su protagonista. Pero por la fuerza que tiene la misma, creo que tiende a descartarse o a subestimarse su contraparte, la sombra.
Se puede entender la importancia de la sombra desde el simple hecho de sentarse debajo de un árbol en un día soleado. La sombra que se hace debajo del árbol forma un espacio que entendemos intuitivamente como refugio, y las líneas de esa sombra en el suelo pueden entenderse también como el límite (aunque a veces sea muy suave). Parte de la importancia de la sombra como elemento arquitectónico está sencillamente en que es parte fundamental de los espacios que habitamos y estando sumergidos en ella, el cuerpo se siente al resguardo de aquello que está generando esa sombra. Así, este elemento tiene la capacidad de guiar al cuerpo y cambiar la condición de este en el espacio.
También es uno de los ingredientes fundamentales en el juego del claroscuro que se usa frecuentemente en la arquitectura para jugar con la atmósfera del espacio y darle ese protagonismo a la luz. Un vivo ejemplo de esto es la Iglesia de La Luz de Tadao Ando que sumerge al habitante en una atmósfera propiciada precisamente por la sombra para poder contemplar la sublimidad de la entrada de la luz a través de las delgadas dilataciones de ese gran muro de concreto.
Iglesia de la Luz - Tadao Ando. Tomado de Iglesia de La Luz - Tadao Ando. Tomado de https://www.archdaily.co/co/ITtcw2CRCt/clasicos-de-la-arquitectura-iglesia-de-la-luz-tadao-ando
Algo parecido a esto
sucede en las Termas de Vals de Peter Zumthor (vistas en clase), en las que el
arquitecto se vale de la sombra y las entradas de luz para darle una atmósfera
particular al espacio. A demás aquí sucede algo con la textura de las paredes,
y es que ese juego de luces y sombras permite dar cuenta de la riqueza de esas
texturas, enriqueciendo los recorridos y los espacios de permanencia del sitio.
Quería mencionar estos dos
ejemplos para dar cuenta de la presencia y la importancia de las sombras en los
espacios interiores, la fuerza que puede llegar a adquirir un espacio al usar
la sombra como herramienta para sumergir al habitante en su atmósfera, y con
esto reconocerla como una herramienta fundamental del diseño arquitectónico.
Sin embargo, creo que el efecto espacial de la sombra no se limita al espacio
interior. Anteriormente mencioné como la sombra de los árboles nos da la
impresión de ser un refugio, y es uno que buscamos constantemente en espacios
abiertos. Partiendo de esto me gustaría explorar el impacto de la sombra en los
espacios públicos específicamente.
En primer lugar, hay un aspecto
de la sombra que no podemos pasar por alto y es la sensación térmica que deriva
de ella. Esta ayuda a mantener los espacios frescos y claramente existen casos
en los que la sombra hace de los espacios lugares muy fríos
En pueblos o ciudades de climas
cálidos acá en Colombia suele haber calles estrechas, que si bien pueden ser
perfectamente por un intento de aprovechar la mayor cantidad de espacio posible,
es verdad que el que los edificios estén más cerca entre sí crea más sombra y
por lo tanto protege de la radiación solar que calienta la calle. Esto he visto
que sucede en lugares como Villavicencio, Neiva y otras ciudades cálidas, y también
sucede en otras partes del mundo, por ejemplo, en el Barrio Judío, en Barcelona
en donde los altos muros de estilo gótico crean callejuelas que ayudan a conservar
las temperaturas frescas en verano y crean una atmósfera de intimidad en el
espacio.
Sin embargo, esa sombra fría
puede tornarse en un elemento hostil para la experiencia del peatón en la
ciudad. Esto queda claro con la sombra resultante de los edificios de gran altura.
El edificio en altura es un
elemento particular de la arquitectura. La llegada de este transformó profundamente
las dinámicas urbanas y el paisaje de la ciudad. Y uno de los aspectos de los
que menos se habla es de la sombra que resulta de la construcción de estos
enormes proyectos que en mi opinión es uno de los que más incidencia tienen en
cómo se siente la ciudad al caminar por ella.
Al estar caminando por Bogotá en
un día soleado cerca de un edificio de una altura considerable, es inevitable
ver en el suelo el límite marcado, entre el espacio que tiene luz y el espacio
que tiene sombra, el espacio cálido y el espacio frío, el espacio con luz
amarilla y el espacio con luz blanca, casi azul. Esa gran sombra del edificio
inmediatamente marca la diferencia entre dos atmósferas completamente distintas
que cortan una calle, un camino, una plaza, un lugar. Lo subdivide arbitrariamente.
El impacto que tiene esto sobre un peatón va desde ser algo sencillamente
molesto, al tener que abrigarse porque en el espacio que hay luz hace calor y
en el espacio en el que hay sombra hace frío, hasta afectar a percepción de
seguridad que se tiene sobre el espacio, porque sucede también en Bogotá que, al
cambiar a la atmósfera bajo la sombra, cambia también cómo se habita el espacio.
Esto puede terminar dejando al cuerpo en un estado de zozobra, de incertidumbre,
en una incomodidad que hace no querer volver a pasar por el lugar, y esos
pequeños gestos configuran también los espacios en la ciudad.
La sombra es un elemento que no
se debe tomar por sentado, que no se debe descuidar, pues tiene la capacidad de
modificar la experiencia en un espacio, sea este uno exterior o uno interior.
Pues la sombra hace también arquitectura.
- Gabriela Zuluaga Martínez
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